martes, 16 de septiembre de 2008

Hypofractionated radiation therapy in the treatment of epidemic Kaposi sarcoma – A prospective randomized trial

Abstract: Purpose: To compare a conventional fractionation regimen with a hypofractionated regimen in the treatment of Epidemic Kaposi sarcoma with radiation therapy.Materials and methods: Sixty patients were randomized to receive a standard regimen of 24Gy in 12 fractions (ARM A) or the study regimen of 20Gy in five fractions (ARM B). Radiation technique was individualized. Treatment response, local control and toxicity were recorded.Results: Thirty five sites were treated in ARM A and 30 sites in ARM B. Treatment arms were similar for gender, ECOG performance score, treated site, antiretroviral therapy usage, T stage, I stage and S stage. The overall survival using the Kaplan Meier method was 37% at 1 year. Complete responses were recorded at 28 sites (13 Arm A,15 Arm B), partial responses at 19 sites (8 Arm A,11 Arm B) and stable disease at three sites (2 Arm A,1 Arm B). The mean time to maximum objective response was 3 months (range: 1–14 months). Response rates and local control were equal in the two arms (p=0.73 and 0.77, respectively, log rank test). Acute skin toxicity (p=0.77) and late skin toxicity (p=0.24) were equal in the two arms.Conclusion: The two treatment regimens produced equivalent results for treatment response, local recurrence-free survival and toxicity.

Elective Nodal Irradiation (ENI) Doesn't Appear to Provide a Clear Benefit for Patients With Unresectable Non–Small-Cell Lung Cancer (NSCLC)

Elective Nodal Irradiation (ENI) Doesn't Appear to Provide a Clear Benefit for Patients With Unresectable Non–Small-Cell Lung Cancer (NSCLC)

Publication year: 2008
Steven E., Schild

sábado, 7 de junio de 2008

BUPRENORFINA TRANSDÉRMICA EN ENFERMOS ONCOLÓGICOS EN CUIDADOS PALIATIVOS CON INTOLERANCIA A OTROS ANALGÉSICOS DE 3er ESCALÓN.


DM Muñoz Carmona1, E Uceda Torres2, JN Rodríguez3, MJ Ortega Rodriguez1,
1Servicio de Oncología Radioterápica. Hospital Juan Ramón Jiménez. 2Unidad Rural de Cuidados Paliativos Domiciliaria AECC. 3Servicio de Hematología. Hospital Juan Ramón Jiménez. HUELVA.
INTRODUCCIÓN Y OBJETIVO: La buprenorfina transdérmica ha sido hasta ahora un analgésico escasamente utilizado en el control del dolor en pacientes oncológicos. Nuestro objetivo es evaluar su uso y sus efectos secundarios en pacientes oncológicos avanzados atendidos en el período enero 2007 a febrero 2008 por nuestra unidad de cuidados paliativos domiciliaria.
MÉTODO: Valoramos 4 pacientes incluidos en un programa de Atención Domiciliaria que han recibido tratamiento con buprenorfina transdérmica (Transtec parches®). Todos ellos habían recibido previamente analgesia de tercer escalón con fentanilo o morfina presentando intolerancia digestiva a ambos.
RESULTADOS: Cuatro pacientes recibieron tratamiento con buprenorfina transdérmica. Las edades de los pacientes fueron 52, 74 y dos de ellos 79 años. Todos presentaban inicialmente dolor de características somáticas (ninguno neuropático) con un EVA comprendido entre 6 y 8 (media 6,7). La dosis inicial de buprenorfina transdérmica fue 17,5 µg/hora (1/2 parche). La dosis mediana final fue 35 µg/hora (1 parche). El dolor final presentó un EVA final comprendido entre 3 y 5 (media 4). La media de días de tratamiento ha sido de 37,5 (30-60). Los únicos efectos secundarios observados fueron somnolencia leve (2 pacientes) y estreñimiento (3 pacientes) a pesar de la profilaxis con lactulosa. Ningún paciente presentó náuseas o vómitos (se realizó profilaxis con domperidona). En ningún paciente fue necesario cambiar de tratamiento por mal control del dolor o por intolerancia al mismo.
CONCLUSIONES:
1. El tratamiento con buprenorfina transdérmica en enfermos oncológicos avanzados en programa de cuidados paliativos con intolerancia a otros analgésicos de tercer escalón, fue bien tolerado, proporcionando una analgesia adecuada sin interferir en los cuidados médicos y de confort de nuestros pacientes.
2. Esto nos parece especialmente importante al ser los pacientes reacios inicialmente a seguir utilizando fármacos similares a los previos con los que habían tenido mala experiencia por miedo a secundarismos.
3. Nuestra experiencia en 3 pacientes ancianos orienta hacia una buena efectividad y seguridad para el control del dolor moderado-grave en este grupo de pacientes.

PALIACIÓN CON RADIOTERAPIA HIPOFRACCIONADA EN PACIENTES ANCIANAS CON CÁNCER DE MAMA LOCALMENTE AVANZADO Y ULCERADO.

DM Muñoz Carmona1, M Marquez García Salazar, E Bayo. MJ Ortega Rodríguez. MM Delgado Gil. J. Gómez Millán Borrachina.
Servicio de Oncología Radioterápica. Hospital Juan Ramón Jiménez. HUELVA.
INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS:
El cáncer de mama localmente avanzado incluye estadios III y IV de la clasificación TNM. Son enfermas con tumores T4 y cualquier N o cualquier T y N2-3. En pacientes ancianas es una patología tumoral de creciente incidencia en las consultas de oncología radioterápica. Estas pacientes reciben con menor frecuencia el tratamiento Standard con Cirugía, Quimioterapia (Qt), Hormonoterapia (Ht), o Radioterapia (aproximadamente 25 sesiones de tratamiento) debido a las comorbilidades y patologías asociadas de las mismas que contraindican su uso, máxime si presentan lesiones tumorales vegetantes y sangrantes en la mama.
Las lesiones ulceradas causan una gran morbilidad, sangrado, linfedema doloroso, infiltración del plexo braquial, sobreinfecciones con secreción fétida, grandes masas axilares ulceradas, etc, empeorando la calidad de vida de estas pacientes.
Nuestro objetivo es evaluar el tratamiento con radioterapia hipofraccionada (1 sesión semanal durante 5-7 semanas, 5-7 sesiones en total, dosis total 35-49 Gy) en pacientes ancianas con cáncer de mama localmente avanzado ulcerado o metastásico, con comorbilidades y pérdida de autonomía tanto física (facilitar transporte, ingreso social) como psíquica (consentimiento informado, toxicidad, pronóstico).
MATERIAL Y MÉTODOS:
Desde febrero del 2004 hasta junio del 2006 hemos tratado a 5 pacientes con carcinoma localmente avanzado (estadios III-IV) con esquema de radioterapia hipofraccionada. Se administró una dosis total de 35-49 Gy con fraccionamiento de 7 Gy/sesión, un día a la semana/5-7 semanas. La media de edad fue 74 años (62-88 años), 3 pacientes tenían ECOG 1 y 2 pacientes ECOG 2. La mediana de seguimiento fue de 17 meses (14-26). La distribución por estadios fue de estadio III en 2 pacientes y estadio IV en 3 pacientes.
RESULTADOS:
1 paciente se encuentra viva con control de las lesiones ulceradas. 4 pacientes fallecieron por progresión de la enfermedad. Como toxicidad postratamiento se objetivó que 3 casos sin toxicidad, 1caso con dermitis GI, 1 caso con dermitis G II.
En todos los casos se mejoró-despareció el sangrado de las lesiones ulceradas y el dolor asociado. (ver fotografías)
CONCLUSIONES:
La radioterapia hipofraccionada en pacientes ancianas con cáncer de mama localmente avanzado y ulcerado es un tratamiento paliativo de primer orden consiguiendo una disminución de la tumoración, sangrado, desaparición de la ulceración completa con mejoría espectacular de la calidad de vida.

IMPORTANCIA DE LOS PLANES ENFERMEROS EN LA VALORACION DE PACIENTES EN TRATAMIENTO CON RADIOTERAPIA PALIATIVA.



R García Alfonso, MC Sánchez Gonzalez, DM Muñoz Carmona, M Márquez García Salazar, E Bayo Lozano.
Servicio de Oncología Radioterápica. Hospital Juan Ramón Jiménez. HUELVA.

INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS: Dadas características de la enfermedad oncológica, los pacientes y sus cuidadores precisan intervenciones del personal de enfermería para facilitarles la tolerancia a la radioterapia, disminuir las toxicidades del tratamiento, proporcionar un mayor confort y ofrecer un punto de referencia para resolver sus dudas, aumentando de esta manera la calidad de la asistencia oncológica. Los objetivos primarios de este estudio piloto son averiguar si las Intervenciones de enfermería oncológica son eficaces en la atención al enfermo paliativo, homogeneizar actuaciones por parte del personal de enfermería oncológica, asegurar la continuidad de cuidados con los enfermeros de enlace y con las unidades de soporte en cuidados paliativos.
MATERIAL Y MÉTODOS: Desde Enero hasta Septiembre de 2007 valoramos los resultados de los planes de cuidados estandarizados de enfermería. Para ello registramos las intervenciones de enfermería (NIC Nursing Interventions Classifications) y los resultados de esas intervenciones (NOC Nursing Outcomes Classifications) tras un diagnóstico de enfermería, basados en los estudios de la NANDA (Asociación Norteamericana de diagnósticos de enfermería). Centramos el estudio en dos ítemes, "conocimientos deficientes" por parte del paciente y el "control de la ansiedad-temor". Evaluamos nuestras intervenciones en 23 pacientes cuyo tratamiento estaba basado en radioterapia con intención paliativa.
RESULTADOS:
La media de edad fue de 68 años, con un rango de 39 a 85 años. La distribución por sexos fue equitativa. ECOG previo al tratamiento de radioterapia fue 2. La distribución por patologías tumorales fue 35% ca pulmón, 17% ca mama, 9% ca gastrointestinal, 39% varias localizaciones.
La Incidencia de diagnósticos de enfermería previa a la intervención encontrados alcanzaron la cifra del 60% en el item de conocimiento deficiente del proceso de la enfermedad (dominio de conocimiento y conductas en salud) y del 53% en el de ansiedad/temor (dominio control psicosocial).
CONCLUSIONES:
1. Más de la mitad de los pacientes (60%) que ya habían sido diagnosticados por otros especialistas (internistas, neumólogos, cirujanos, etc) tenían un conocimiento deficiente del proceso de su enfermedad, tanto del diagnóstico como de las intervenciones terapéuticas previas al tratamiento con Radioterapia Paliativa.
2. Tras realizar la intervención de enfermería (NIC) y valorar los criterios de resultados (NOC), el 75% de los pacientes contesta tener un conocimiento adecuado de su enfermedad, y el 40% de pacientes que no controlaba la ansiedad previa a la intervención pasan a autocontrolar la ansiedad tras la intervención de enfermería.
3. Es necesario que se incluyan los planes de cuidados enfermeros en la evaluación de la efectividad de la atención sanitaria.

jueves, 17 de enero de 2008

RESULTADOS DEL TRATAMIENTO PALIATIVO DE LAS RECIDIVAS DE TUMORES DEL SNC DE ALTO GRADO CON WAFERS DE CARMUSTINA (BCNU).



Dr.D-M. Muñoz Carmona1, Dr.C. Faga Cantamessa2.
1Servicio de Oncología Radioterápica. 2Servicio de Neurocirugía.
Hospital Juan Ramón Jiménez. Huelva
INTRODUCCIÓN:
El Glioblastoma Multiforme (GBM) y el Astrocitoma Anaplásico (AA) son los tumores cerebrales primarios más frecuentes del adulto, de muy mal prónostico. Incluso con tratamiento combinado agresivo la mediana de supervivencia es sólo de 12-15 meses.
En nuestro hospital realizamos desde el año 2003 el tratamiento de las recidivas GBM o AA con cirugía de rescate más implantación de polímeros impregnados en Carmustina (Wafers de BCNU)[i],[ii].
Nuestro objetivo fundamental en el tratamiento de la recidiva deber ser siempre con intención paliativa, mediante la cual pretendamos mejorar la calidad de vida, aliviar los síntomas e intentar aumentar la supervivencia, es decir, mejorar la calidad de vida de los pacientes recidivados suponiendo que van a vivir más tiempo como consecuencia del aumento del control tumoral, y el enlentecimiento del deterioro sintomático neurológico relacionado con la recidiva del tumor. Igualmente hemos valorado la aparición de toxicidades y tolerancia asociadas al uso de los implantes de Carmustina recogiendo el grado de toxicidad vs deterioro neurológico asociado o no a la misma y de esta manera objetivar el grado de calidad de vida asociada a la reintervención de estos pacientes.
MATERIAL Y MÉTODO:
Entre Enero de 2004 hasta Marzo de 2006 se realizaron un total de 5 reintervenciones de pacientes con glioma maligno recidivado de alto grado, con la colocación durante al acto operatorio de implantes (polímeros biodegradables) de carmustina. Para evitar el encarnizamiento terapéutico, dado el carácter paliativo de la intervención, hemos considerado unos estrictos criterios de inclusión y exclusión de los candidatos al tratamiento.
RESULTADOS:
La media de edad fue de 47 años, con un rango de 36 a 60 años. Tres hombres y dos mujeres. La situación de su estado general medido por la escala de Zubrod-ECOG tras el diagnóstico de la recidiva fue de ECOG=0 en tres casos, ECOG=1 en un caso y ECOG=2 en un solo caso.
Se consiguió escisión total macroscópica en 4 casos y parcial en 1 solo caso. Tras la reintervención, tres pacientes permanecieron clínicamente asintomáticos y dos presentaban afasia cortical-motriz y hemiparesia derecha (que ya presentaban al inicio del diagnóstico), sin deterioro cognitivo.
Los signos vitales, exploración de los pares craneales, nivel de conciencia y personalidad fueron normales en el 100% de los casos. La exploración de la función motora, las funciones sensitivas y cerebelares tras la reintervención no vieron mermadas en relación a su estado previo a la intervención.
Con respecto a los posibles efectos adversos tras la reintervención, podemos decir que en 3 de los 5 casos no apareció ninguno, y en un solo caso aparecieron náuseas y vómitos de difícil control, y en otro caso apareció fístula de líquido cefalorraquídeo. En 1 sólo caso se produjo edema cerebral, que se controló con medicación.
No aparecieron alteraciones en la intensidad de las crisis comiciales, signos de hipertensión intracraneal ni signos de infecciones. En 1 solo caso, se produjo una fístula de líquido cefalorraquídeo con alteraciones de la cicatrización de la herida quirúrgica, que precisó tratamiento antibiótico local, curas locales e intervención de cirugía plástica.
Con un seguimiento de 31 meses, desde la primera reintervención, se han producido un total de 3 éxitus, continuando en seguimiento ambulatorio 2 pacientes. En la actualidad, dos pacientes siguen vivos, con un ECOG= 0-1, vida ambulatoria, sin complicaciones derivadas de la reintervención, lo que denota una buena calidad de vida, desde el diagnóstico de la recidiva.
CONCLUSIONES:
1. En nuestra experiencia el empleo de carmustina implantes parece poder realizarse de forma factible, en pacientes que cumplan unos exquisitos requisitos de inclusión, considerando siempre los riegos-beneficios inherentes al acto quirúrgico.
2. No hemos observado ni efectos adversos ni tóxicos sistémicos que interfieran la calidad de vida de nuestros pacientes, es decir, el perfil de seguridad de la carmustina parece aceptable.
3. El grado de calidad de vida que aportamos a los pacientes tras la reintervención más la implantación de carmustina no se ha visto mermado, y ha mejorado en los casos que hemos realizado la intervención.


lunes, 14 de enero de 2008

Síndrome de "Burnout"

El síndrome de “burnout”, también llamado síndrome de “estar quemado” o de desgaste profesional, se considera como la fase avanzada del estrés profesional, y se produce cuando se desequilibran las expectativas en el ámbito profesional y la realidad del trabajo diario.

Este síndrome es un mal invisible que afecta y repercute directamente en la calidad de vida y fue descrito por Maslach y Jackson en 1986, como un síndrome de agotamiento profesional, despersonalización y baja realización personal, que puede ocurrir entre los individuos que trabajan con personas.

La forma de manifestarse se presenta bajo unos síntomas específicos y estos son los más habituales:

Psicosomáticos: fatiga crónica, trastornos del sueño, úlceras y desordenes gástricos, tensión muscular.
De conducta: absentismo laboral, adicciones (tabaco, alcohol, drogas)
Emocionales: irritabilidad, incapacidad de concentración, distanciamiento afectivo.
Laborales: menor capacidad en el trabajo, acciones hostiles, conflictos.

Existe un grupo de personas que sintomáticamente puede padecer esta enfermedad, estos son los profesionales con contacto con personas, como el personal sanitario, de la enseñanza, asistentes sociales, etc y que según Maslach son los profesionales de ayuda.

Las evidencias que afectan al individuo en el inicio de la aparición de esta enfermedad, se reconocen en varias etapas y son:

1.- Exceso de trabajo
2.- Sobreesfuerzo que lleva a estados de ansiedad y fatiga
3.- Desmoralización y pérdida de ilusión
4.- Pérdida de vocación, decepción de los valores hacia los superiores

Para su medición el método más utilizado es el Inventario Burnout de Maslach, que está formado por 21 ítems, en los que se valoran, el cansancio emocional, la despersonalización y la realización personal.

Diversos estudios nos indican que cuanto mayor grado de control tienen las organizaciones, más aumenta la desmotivación que les puede llevar a casos de burnout. Por lo que para intentar que no aparezca este síndrome, las empresas deberían de adoptar las siguientes estructuras:

- Horizontal
- Descentralizada
- Con mayor grado de independencia
- Promociones interna justas
- Flexibilidad horaria
- Apoyo a la formación

Esta enfermedad con una clara presencia en el ámbito laboral, no esta reconocida por la legislación laboral española como patología, pero sí existe jurisprudencia al respecto, en concreto una sentencia de 12/2000 del Tribunal Supremo.

Lógicamente, lograr unas organizaciones sin burnout, puede parecernos una utopía, pero tenemos que trabajar para que esta enfermedad aparezca lo menos posible en nuestras empresas y así no se convierta en una de las enfermedades profesionales del siglo XXI.

Algunas personas nunca aprenden nada, porque todo lo comprenden demasiado pronto




Duelo, duelo patológico y atención primaria




El duelo es un conjunto de procesos psicológicos que siguen a la pérdida de una persona con la que se mantenía un vínculo afectivo. Se trata de un sentimiento completamente natural y consustancial con la naturaleza humana, que expresa su pesar ante la pérdida. Es un proceso único e irrepetible por lo que cada duelo tiene características que lo hacen totalmente individual, personal.
Hay pocos datos epidemiológicos sobre los trastornos del duelo, pero se estima que aproximadamente un 5% de la población sufre, anualmente, la pérdida de un ser querido con el consiguiente periodo de adaptación a la nueva situación. El duelo es un proceso normal de adaptación y, por tanto, no es una entidad patológica —de hecho, ninguna de las clasificaciones contempla el diagnostico del duelo.
Pero cuando fracasa el proceso mental de adaptación sobreviene el duelo patológico. Es imprevisible en cuanto a duración, consecuencias y secuelas. Puede ir desde la intensificación de la respuesta adaptativa hasta la aparición de cuadros psiquiátricos complejos. De hecho, hay especialistas que consideran que casi todos los trastornos mentales pueden encontrarse como manifestación del duelo patológico en personas que no han presentado ninguna enfermedad de la mente previa.
Alrededor de un 16% de las personas que experimentan la pérdida de un ser querido presentan un cuadro depresivo durante el año siguiente al fallecimiento del familiar o amigo. Una cifra que se incrementa hasta casi el 85% en la población mayor de 60 años. De hecho, en esas edades la tasa de probabilidad de fallecimiento de la persona de la pareja que queda se incrementa en un 50%.
Los especialistas consideran que hasta 5 de cada 100 personas que pierden a un ser querido presentan síntomas graves de duelo patológico.
A pesar de que el duelo es un tema relativamente novedoso en las consultas, los datos apuntan a que cada médico del primer nivel asistencial, cuyo soporte es eje fundamental para un correcto diagnóstico y seguimiento de estas situaciones, atiende anualmente 70-100 procesos de duelo. Así se ha puesto de manifiesto en el II Programa de Formación Continuada sobre Trastornos del Ánimo en AP, que se está llevando a cabo en toda España por iniciativa de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), con el apoyo de Lundbeck.
Los expertos destacan entre las características del duelo:
– La situación desencadenante: habitualmente, la muerte de una persona del entorno produce, de manera súbita, un enorme nivel de estrés.
– El tiempo de latencia: aquel entre el momento de conocimiento de la muerte y el inicio de los síntomas del duelo. La duración es variable y arbitraria.
– La variabilidad de los síntomas: las manifestaciones del duelo incluyen síntomas afectivos/emocionales (irritabilidad, ansiedad, depresión), así como alteraciones en el comportamiento (conducta antisocial o somatizaciones).
– Y, como elemento esencial, la duración: al hablar de un proceso de adaptación, las clasificaciones psiquiátricas exigen un tiempo máximo de 6 meses. Si transcurrido este periodo los síntomas persisten, debe considerarse que la persona no se ha adaptado a la situación y pueden presentarse patologías, como depresión o ansiedad. Por tanto, la adaptación del duelo se considera normal entre 6 y 12 meses, a pesar de que algunos síntomas pueden perdurar mucho más tiempo.
El abordaje del duelo requiere un tratamiento multifactorial que implica seguimiento y apoyo psicológico. Como ya se ha apuntado, el médico de atención primaria desempeña un papel clave en la asistencia de los procesos de duelo normales, y en el diagnóstico y seguimiento de los patológicos.

algo diferente de nuestra maravillosa empresa



la felicidad no consiste en realizar nuestros ideales, sino en idealizar lo que realizamos...

domingo, 13 de enero de 2008

NACE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ONCOLOGÍA RADIOTERÁPICA.

miércoles, 29 de agosto de 2007
La idea de este cambio fue aprobada en la asamblea extraordinaria. La SEOR trata de dar mayor relevancia al trabajo de radioterapeuta, para que se la reconozca como oncólogo. Entre sus objetivos destaca mantener un mayor diálogo con la sociedad para dar a conocer de forma clara qué es la radioterapia y lo que ofrece a los pacientes. La SEOR ha puesto en marcha un plan estratégico para los próximos dos años en el que propone, entre otros aspectos, potenciar los grupos de trabajo y crear otros nuevos.
(DIARIO MÉDICO 28/9/2006)

miércoles, 9 de enero de 2008

Cádiz, sin palabras...





la felicidad no consiste en realizar nuestros ideales, sino en idealizar lo que realizamos...

Palliative Care Consultation, Quality-of-Life Measurements, and Bereavement for End-of-Life Care in Patients With Lung Cancer*



Palliative Care Consultation, Quality-of-Life Measurements, and Bereavement for End-of-Life Care in Patients With Lung Cancer*Objective: To develop clinical practice guidelines for application of palliative care consultation,quality-of-life measurements, and appropriate bereavement activities for patients with lungcancer.Methods: To review the pertinent medical literature on palliative care consultation, quality-of-life measurements, and bereavement for patients with lung cancer, developing multidisciplinarydiscussions with authorities in these areas, and evolving written guidelines for end-of-life care ofthese patients.Results: Palliative care consultation has developed into a new specialty with credentialing ofexperts in this field based on extensive experience with patients in end-of-life circumstancesincluding those with lung cancer. Bereavement studies of the physical and emotional morbidityof family members and caregivers before, during, and after the death of a cancer patient havesupported truthful communication, consideration of psychological problems, effective palliativecare, understanding of the patient’s spiritual and cultural background, and sufficient forewarningof impending death.Conclusion: Multidisciplinary investigations and experiences, with emphasis on consultation anddelivery of palliative care, timely use of quality-of-life measurements for morbidities of treatmentmodalities and prognosis, and an understanding of the multifaceted complexities of the bereavementprocess, have clarified additional responsibilities of the attending physician.(CHEST 2007; 132:404S–422S)
Publicado por David Muñoz Carmona en 11:57 0 comentarios
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